viernes, 19 de noviembre de 2010



He visto funcionarios de oficina
tocándose a diario los bemoles,
al tirano en la cámara de horrores,
al alquimista soez en la cocina.

He visto al policía fornicando
con la puta sidosa en las esquinas,
al niño de los yonkis torturado,
al cristo sin su corona de espinas.

Al poeta pidiendo subvenciones,
al arquitecto firmando los derrumbes,
cirujanos vendiendo corazones.

Al mundo, en fin, girando entre las nubes
sin clase, sin pudor, con desparpajo:
¡arriba yo, abajo los de abajo!

He visto a los teólogos dudando,
al artista riéndose en mi cara,
a los curas a estudiantes sobando,
al verdugo gastándose la paga.

Rezando al terrorista en su sagrario,
al jeque robando las limosnas,
al coronel saliendo del armario,
a los jueces limpiando sus pistolas.

Al Nobel fusilando una novela,
al globo de metano que no sube,
al demonio poniéndose dos velas.

Al mundo, en fin, girando entre las nubes
sin clase, sin pudor, con desparpajo:
¡arriba yo, abajo los de abajo!

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